O cheiro dos chineses e o dos ocidentais

Beco do Porco


Curiosidades

Por otra parte se habla también del olor de los chinos, sobretodo de los sucios fumadores de opio. Pero ya nos llegan a decir desde fuera que a las razas blancas habria que clasificarlas entre las de olor, asi como nosotros sabemos calificar á las otras como de color. Un letrado chino decia que, si algún blanco habia estado en una habitación, lo olfateaba enseguida y se pegaba el olor à los vestidos hasta el punto de que sus amigos le decian: –ah! Tú has estado con extranjeros, lo conocemos por el olor.

El doctor japonés Adachi escribe desde Estrasburgo al Globus que el olor del europeo, y sobretodo da la europea, es picante y rancio, unas veces dulzón y otras amargo, al principio desagradable, pero después se acostumbra el olfato y cambia la disposición subjetiva. Procede casi exclusivamente de los sobacos y es tan persistente que, aùn en individuos en que manifiesta poca intensidad y después de una buena jabonadura, no desaparece del todo y vuelve a su primera fuerza en pocos minutos. En cambio dice que el sobaco del japonés no huele para las narices del europeo, ni siquiera habiendo descuidado la limpieza. Añade que esta región del cuerpo le suda al europeo mucho más que al japonés y que las glándulas sudoriparas de aquel son mucho mayores que las de este, sin que esto quiera decir que el olor dependa directamente del sudor, pues un japonés sudoroso no despide olor à sobaco.

Los escasos japoneses que huelen a sobaco (vakikusa ó yekishiui) quedan exentos del servicio militar.

Por otra parte la inteligencia olfativa de muchas personas es en Europa escasísima y está desquiciada por la costumbre de que el hombre huela á tabaco y la mujer á perfumes. 

El Eco Español, periódico independiente. Domingo, 11 de junio de 1911

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